La obsolescencia programada es una estrategia empresarial que reduce deliberadamente la vida útil de un producto para obligar a los consumidores a comprar uno nuevo. Esta práctica asegura ventas constantes, pero genera un gran impacto ambiental y económico.
Como bien dice la palabra Obsolescencia viene de Obsoleto; podríamos decir en criollo que programan sus producto para que queden obsoletos en el corto y mediano plazo.
Existen diferentes tipos para acortar la vida útil de los productos:
- Física: El equipo está diseñado con materiales frágiles o piezas irreemplazables para que deje de funcionar.
- De Software: Actualizaciones que ralentizan los dispositivos antiguos o la finalización del soporte técnico, volviéndolos incompatibles o inseguros.
- Estética / Percibida: Campañas de marketing que hacen sentir al usuario que su producto es “antiguo” o está fuera de moda.
Esta práctica afecta mayormente a la electrónica y los electrodomésticos. Para hacerle frente, cada vez más países implementan regulaciones y promueven la economía circular a través del derecho a reparar, la reutilización y el reciclaje.
Para proteger tu bolsillo y el planeta puedes aplicar estos consejos:
- Reparar antes de comprar: Busca servicios técnicos locales certificados que ofrezcan repuestos y soluciones de reparación.
- Adquirir productos reacondicionados: Una excelente alternativa que ahorra dinero y reduce la basura electrónica.
- Infórmate sobre el índice de reparabilidad: Si compras artículos tecnológicos, verifica su puntuación de facilidad de reparación.
Puedes consultar guías de consumo responsable y normativas en plataformas oficiales como la Revista del Consumidor o informarte sobre el impacto de estas prácticas mediante los análisis publicados por BBVA